NO ONE KNOWS ME AS GOOD AS YOU DO
sábado, 31 de diciembre de 2011
domingo, 25 de diciembre de 2011
martes, 1 de febrero de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
Relatos de un loco.
Se me está haciendo sepulcralmente insportable. Esos fríos ojos no dejan de mirarme. Me provocan escalofríos. Me despierto cada vez que se clavan encima mío. Malditos ojos gélidos, distantes. No pestañean , no muestran señal de vida alguna. Simplemente me miran. Sin ningún tipo de disimulo.Menuda osadía. Se clavan sin compasión en mi cara y me erizan el pelo. No paro de susurrarles que se cierren, que dejen de mirarme, que claven esa estúpida e intensa mirada que semejante desagrado me causa en cualquier otro lugar de la habitación. Que traspasen las paredes, y viajen a otro clandestino rincón.
Sin lugar a dudas ese par de pupilas azules que tanto frío me transimiten son lo que menos me gusta de esta aislada habitacion. La música es mucho menos molesta. Recuerdo el primer día que empecé a oírla, se me hacía cansina e insoportable. Sé que esa música proviene de un muñeco de cuerda, para ser concretos un viejo oso de peluche con un tirador en la parte trasera. Una vez tiras, este no deja de sonar. Me pregunto quién tiró de él. Tal vez fuera mi gran amiga la cebra que no tiene cola. Ella es el único ser que he conocido en el mundo que me comprende. Se llama “Cebra” , pero nunca debe pronunciarse al igual que una persona dice cebra,.Hay que decirlo con un suave tono de voz, que exprese cariño y otras cosas bonitas. “Cebra” es muy especial, muy cebriense, y muy humanoide, ella ruge cuando está feliz y maulla cuando está triste.
Estoy completamente seguro de que mi querida “Cebra” detesta también la frívola mirada que poseen esos ojos.
Mi pasatiempo favorito es escribir cartas, escribo cartas a todas horas. Me gusta narrar mis experiencias del pasado, relato mis aventuras, así como mi vida cotidiana. Se las escribo todas a mi apreciada amiga Nostalgia.
El pasatiempo favorito de “Cebra” es dibujar. Por eso la habitación está llena de abstractos cuadros con tonos rojos, amarillos y grises. El tercer cuadro empezando por mi derecha, esa que vendría aser ru izquierda me recuerda a un girasol.
Los girasoles son malvados. Egoístas. Perversos. Cobardes. Y encima estúpidos. Pero al menos son...
Otra vez, de nuevo, la gélida mirada clavada en mi rostro. Esta noche tampoco voy a dormir. Desearía que me proporcionaran café. Hará unos 3 años yo tomaba café. Pero ya nuca tomo café.
Voy a escribir una carta.
Querida Nostalgia:
Sé que estás muy contenta de que te escriba tan pronto, hoy quisiera relatarte un viaje que hice cuando era joven, otra de mis tantas experiencias. No vuelvas a ponerte celosa. Ya sé que siempre has querido vivir todo aquello que viví yo. Pero aún no eres lo suficientemente sabia. De todas maneras, pese a tu envidia, adoras que te cuente esas viejas historias. Me atrevería a decir que es la razón por la que vives.
Tenía 13 años cuando emprendí ese viaje. Para entonces yo era mi propio dueño, y me olvidaba constantemente de tiritar los días de invierno. Todo empezó en mi colegio. Esaba allí otra vez, sentado junto al árbol, observando a las hormigas, cuando una de ellas salió de debajo del subsuelo, abriendo detrás suyo un gigantesco agujero negro cuya profundidad parecía no tener fin. Seguidamente la maldita hormiga me empujó , obligándome de aquella manera a caerme en él.
Me sentía pequeño, me sentía frágil, me sentía rematadamente estúpido e increiblemente, repito, pequeño. Era pequeño, diminuto, demasiado chiquitín como para existir, pensé mientras la gravedad me acercaba cada vez mas hasta un suelo, que me parecía tan cercano pero a la vez tan lejano. En esos momentos perdí mi esencia. Deje de ser nadie durante unos segundos para convertirme en nada. Eso ocurría mientras yo volaba y volaba, hacia abajo. Tres lágrimas y media salieron de mis párpados, las cuales no aumentaron porque en ese precitso y tan peculiar instante, mis pies rozaron el suelo, hasta depositar mi cuerpo en él. Un suelo que jamás me había parecido tan firme,tan limpio,tan suelo. Me hallaba en una habitación extremadamente luminosa, pero esta carecía de ventana alguna, se trataba de cuatro paredes blancas, y un suelo también blanco, el cual no osaba pisar por temor a que el color se deteriorara. Miré hacia arriba, y supe de donde venía la luz. Del exterior, de la superfície. Del "mundo cotidiano".
Permanecí varios días en esa habitación que yo creía tan y tan vacía. Lo cierto esque hasta el tercer día había sido lo suficientemente estúpido como para no fijarme en el blanco y pequeño ratón que dormitaba en un rincón de la, también anormalmente blanca, habitación.
Cuando lo miré este abrió sus ojos, y me observó a mi también, con una cierta indiferencia. Fue en ese momento que dejé de sentirme pequeño. Me sentí grande, inmenso, gigante, demasiado enorme como para existir. El ratón seguía mirandome. Y me pareció oír que me llamaba loco. Pero sinceramente, no lo creo. ¿Porque qué clase de ratón me llamaría loco?
-Hola-opté por dirigirle la palabra.
-Hola.
-¿Cómo te llamas?
-Pétit. ¿Y tu?
-Mi nombre es Ramón, adoro las galletas, odio la rutina , me encanta el crujir de la madera y no sé mirar las horas, porqué básicamente odio los números. De mayor voy a ser un gran escritor. Hay veces que noto que me muero, y veo todo aquello que no verían unos ojos. Cosas invisibles.
-Te he preguntado tu nombre, pero por si acaso te voy a decir que yo soy Pétit,adoro la comida italiana, odio el color negro, me encanta la música clásica y no sé soñar, porque básicamente ya hago suficiente cocinando. De mayor seré un gran cocinero. Porque huelo todo aquello que una nariz no olería.
-¿Genial, oye tu sabrias decirme como puedo salir de aquí?
-Yo jamás he salido, pero tal vez atravesando la puerta que pone salida.
Dirigí mis ojos hacia el lugar que Pétit señalaba con sus pequeñas patas, y efectivamente, allí se hallaba, majestuosa, elegante,traidora, una roja puerta con unas letras grabadas en mayúscula. “SALIDA”. Me pregunté cómo, pues yo estaba completamente seguro de que esa puerta jamás había estado allí.
Pero tal vez tuve miedo de que mi única oportunidad de marchar se desvaneciera así como vino, y no dije nada al respecto.
-¡Gracias Pétit, adiós!
La puerta se abrió con facildad, y allí encontré de nuevo al mismo ratón, en una habitación color naranja
-Hola Pétit, ¿que haces aquí?
Cuando la última sílaba salío de mi boca ví como el ratón desaparecía, dejando en su lugar a un temible payaso. El payaso, llamado Charly, me llevó a otra habitación, que se convirtió en un circo. Hicimos magníficas actuaciones. Me atrevería a decir que superé al mismisimo Charly. Hasta que me comió un león. Lo cierto es que su estómago era bastante acogedor, incluso agradable, allí conocí a una niña de unos 6 años, se llamaba Olivia y decía que de mayor sería fotógrafa. Estoy seguro que a días de hoy debe serlo. Sin embargo , lo más intersante de ese viaje debió ser cuando llegue al Museo. Era una exposición de marcos,sin cuadros dentro. Me enamoré perdidamente de un marco tan rematadamente sencillo. Y entonces tuve una fugaz y tenue idea, la cual se fue alumbrando , hasta hacerse brillante. Tal vez fue un presentimiento, no lo sé. Pero lo que sé es que regresé al patio del colegio una vez dejá atrás el marco.
Gracias, mi queridísima Nostalgia, por leer como siempre mis historias. Infinitos recuerdos,
Ramón.
PD; Te escribiré pronto.
-Toc, toc.
-Adelante!
-Buenos días Ramón, te traigo tus medicinas , y tu desayuno. Marta pasará en veinte minutos.
-Hola señor. Puedes dejarlo en la cocina.
-Aquí no hay ninguna cocina, Ramón.
-Claro que sí.Acaso no has probado de acceder mediante la puerta que pone “COCINA”?
-Ramón quiero que te lo comas ahora, despacito , delante de mí.
-Tal vez me lo coma delante de Marta.
-Ramón, Marta no entrará si no te lo comes.
-Entonces iré yo a visitarla. ¿Conoces aeropuertos cercanos?¿Estaciones espaciales? ¿Tal vez estaciones de tren? Esque ya sabes que no soporto viajar en autobús.
-Ramón, no digas tonterías. Cometelo de inmediato.
-Esta bien, le has traido comida a “Cebra”?
-Cebra?
-No, no, no, “Cebra”.
-Voy a llamar a Marta, estate quieto.
Marta está entrando por la puerta. Lleva ese precioso uniforme blanco. Marta es mi futura esposa. Está enamorada de mi, yo al principio no la quería, pero al ver que ella no paraba de acercarse a mi diciendo algo de Psicóloga como excusa no pude resisitirme. Y estoy yo también enamorado. Hacemos lo que todas las parejas hacen, hablar acerca de lo que yo opino y pienso. Ella me pregunta cosas y me da consejos que nunca consigo recordar.
-Buenos días Ramón
-Hola Marta!
-Como estas?
-Bien.
-Me ha dicho Juaquín que le has hablado de una cebra.
-Se llama “Cebra”, es mi mejor amiga.
-Sí, me comentaste algo hace tiempo. Hablame de ella.
-Es esa de allí.
-Ramón, allí no hay ninguna cebra. Las personas no son amigos de las cebras, y lo que dices es una bobada. Verdad?
-No.
Marta me pregunta siempre lo mismo, que si deseo matar a alguien , que haría si me fuera de allí, que soñaba ... Como siempre le contesto que lo primero que haría sería seguir matando a todos aquellos girasoles, así como los jardineros que los plantan. Porque los girasoles se ríen de mi. Así respondo a las dos preguntas. Después ella me suelta el mismo discurso, pero nunca la oigo porque la música del muñeco empieza a sonar más y más alta.
Ya sale de mi habitación, como siempre parece decepcionada, tal vez preocupada. Revisa que me he tomado la medicación y el desayuno. Todo en orden. Como cada día.
Sé que Marta volverá esta noche. Mientras tanto le escirbiré una cortísima carta a Nostalgia, hace ya mucho que no sabe de mi!
Cojo mi vieja pluma. Los ojos no dejan de observarme. Saco un nuevo folio y escribo:, mientras los ojos,vengativos, y más gélidos que nuca , me acuchillan con la mirada.
Querida Nostalgia:
Espero que estés bien. Me gustaría hablarte de dos azules ojos que flotan en mi habitación todas las noches, todos los días. A Marta le gusta llamarlos Remordimientos.
Son unos ojos que ya no lloran, porque alguien les obligó a dejar de llorar. Porque ya lo han llorado todo. Porque no hay nada más que puedan llorar. Son ojos están cargados de rencor, de odio, son ojos fríos, sedientos de venganza, son unos frívolos ojos azules, unos que una vez fueron muy cálidos, unos en los que una vez leí amor, amor por esas flores y ahora leo odio, odio hacia mí. Todo fue culpa de los girasoles. Odio a los girasoles. Los girasoles son malvados. Egoístas. Perversos. Cobardes. Y encima estúpidos. Pero al menos son.
Yo le quité la vida al portador de esos ojos porque estaba hablando dulcemento con ellos mientras plantaba girasoles, y todo el mundo sabe que así es como se tiene que actuar frente a semejante aberración. Y luego decidí mudarme aquí. Marta quiere que me arrepienta de haberle arrebatado la vida al hombre y dice que el que yo vea los ojos del jardinero es el primer paso. Que son remordimientos, y sentimiento de culpa. Dice que tengo suerte de estar aquí porque hallaron no se que estado psíquico y así no he acabado en la cárcel. Marta dice que tengo que centrarme. Constantemente repite que debo portarme bien. Y cuando se enfada me dice que estoy loco.
Pero no me importa lo que dice Marta. Solo quiero que desaparezcan esos ojos,que me dejen tranquilo. Yo únicamente deseo convivir conmigo mismo, y Marta dice que esos ojos forman parte de lo que yo he hecho, por tanto de lo que soy.
Marta dice muchas cosas, yo pienso muchas otras. Pero las cosas, son cosas, y en cosas se quedan.
"Cebra" está maullando, los frívolos y gélidos ojos lloran, no sé si es euforia o felicidad, ni la diferencia que existe entre ambos términos. Muero. Me estoy muriendo de cansancio. La música acelera, mi corazón escupe, mi letra tiembla. Y los girasoles son malvados. Egoístas. Perversos. Cobardes. Y encima estúpidos. Pero al menos son.
Este último aliento es para ti Nostalgia, porque Marta es muy pequeña, demasiado pequeña como para existir.
Y yo te quiero a ti.
PD; En mi habitación de este sucio manicomio se encuentra la llave.
ICR.
jueves, 20 de enero de 2011
Esa niña.
Con los pies descalzos , una amplia sonrisa, el pelo enredado , sus rasguños y bellas cicatrices en sus delgadas y desnudas piernas, las pupilas rebosantes, las pestañas transparentes, las manos pequeñas y los pómulos anormalmente marcados, con una camiseta de colores se acerca hacia ti. Grita y canta, ríe y baila, salta, salta muy alto, en comañía de una pequeña bola de pelo. Lleva flores en la mano derecha, y en la otra sujeta un palo, que le hace sentirse valiente. Hablando sola, se acerca hacia ti. Mirando donde no puede ver, se acerca hacia ti. Pero está aún demasiado lejos pese a la distancia. Dáte cuenta de que, ella está soñando despierta. En magníficas aventuras, en las que ella es el heróe.
Anda en su bosque, dudando si cruzar la frontera, con su amigo pisando sus talones, y meneando la cola a gran velocidad.
Viene hacia ti, desde su País de Las Maravillas, el lugar donde, paseo tras paseo, ella aprendió a inventar.
Se acerca hacia ti la niña despeinada. Quizá jamás llegue. Quizá llegue hoy. Esa niña, Irene, que hoy, volvió a tener seis años.
Anda en su bosque, dudando si cruzar la frontera, con su amigo pisando sus talones, y meneando la cola a gran velocidad.
Viene hacia ti, desde su País de Las Maravillas, el lugar donde, paseo tras paseo, ella aprendió a inventar.
Se acerca hacia ti la niña despeinada. Quizá jamás llegue. Quizá llegue hoy. Esa niña, Irene, que hoy, volvió a tener seis años.
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